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Mi subsconciente y yo tenemos una batalla con Abu Dabi. Y no porque no sepamos si se dice Dhabi o Dabi, sino porque es difícil saber si nos gusta o no. Mi lado moderno me dice que el circuito es magnífico, con unas instalaciones muy lujosas, una salida del pit-lane muy innovadora -túnel incluído- y unos colores llamativos rodeando el asfalto. Todo glamour y novedoso. Mi lado clásico, el romántico, me dice que es una gran pena que se lleven el 'circo' a lugares así, con nula tradición automovilística, y sin embargo se piense en dar una patada en el trasero a maravillas como Spa-Francorchamps. Y digo pena por no decir mamonada. Con esa duda y alguna incertidumbre más, tocó abrir los ojos como platos y disfrutar de la última carrera del año. Tal vez la relajación nos invadiera a todos, el Mundial estaba decidido casi en su totalidad. Por lo tanto asimilamos que la carrera empezó de día y acabó de noche igual que hemos terminado de asimilar -a regañadientes- que de esta temporada esperábamos otra cosa. También asumimos que era un día de despedidas. Vimos la última carrera de Alonso en Renault, la última de Kúbica con BMW, la última de Raikkonen en Ferrari, la última de Barrichello con Brawn GP, y tal vez las últimas de Rosberg con Williams y Heidfeld con BMW. Así, cada cosa que ocurría se convertía en la última. Me hizo gracia el último repostaje de Fernando en el equipo francés. Me sé de uno y de dos que respiraron aliviados por abandonar a esos "coloca-tuercas". Pero que no se equivoquen, que errar es de humanos. Ocurre que cuando un piloto comete un error y se marca un trompo es casi una anécdota. Pero cuando un mecánico falla todo es más grave, por ello hay que admirar su importante trabajo. El equipo al que va Alonso hizo el ridículo en 2008 con la ya mítica manguera en Singapur. El error no fue humano, pero indica que en todos los sitios hay fallos posibles. Como el error que cometió Alguersuari, que paró en el lugar equivocado, sitio que correspondía al piloto de Red Bull Racing, Sebastian Vettel. Me pareció bastante cómico, la verdad. Pero me sirve para reclamar algo que ya quería decir hace tiempo: ¿por qué los de la bebida energética -Red Bull y Toro Rosso- no diferencian más sus coches? me parece increíble. Y por tele, con los cascos, es mucho más fácil, pero los que hemos podido verlos en directo sobre el circuito como arpem.com en Valencia sabemos de la suma dificultad que supone distinguirlos en según qué tipo de circunstancias. No creo que sea tan difícil hacer que se parezcan menos. La carrera se la llevó el talentoso Sebastian Vettel. Se jugaba el segundo puesto con Barrichello y logró una victoria que no estaba destinada a él. El Red Bull iba muy bien en este circuito y aprovechó la avería de Hamilton para ganar. Es una victoria que me alegra, y un subcampeonato merecido. Su compañero, con una carrera muy seria, logró el segundo puesto. Las últimas vueltas con Button fueron realmente buenas. Ambos nos dejaron una bonita lucha que mantuvo la emoción hasta el final. Button ha sacado en las dos últimas carreras una casta desconocida hasta entonces. Tal vez fuera para salirse de la mediocridad que le ha acompañado. O tal vez porque se sabía ganador y no tenía riesgo. Le critico pero por otro lado es entendible totalmente. La meta de un piloto cuando empieza el año es ganar el Mundial. Es el máximo objetivo, y la forma de lograrlo -nos guste o no- puede ser civil o puede ser criminal. Los hay que abusan de calculadora, y están en su derecho. Y más teniendo en cuenta cuando el que mueve los hilos se llama Ross Brawn, un tipo que verdaderamente sabe cómo se gana. Veremos en 2010. Me hubiera gustado ver al caballero Barrichello en el último podio, pero no pudo ser. Su toque en la salida con Webber le condenó a la cuarta plaza. En 2010 estará seguramente en Williams, y quién sabe si entonces podrá subir al cajón. Otro que puntuó fue Kobayashi, que ya se ha convertido en ídolo, y que nos dejó dos cosas claras: el Toyota ha terminado tan bien como empezó (fueron tercero y cuarto en la carrera inaugural), y Koba es un buen pay-driver. Tiene una muy buena pinta y una de las razones por las que quiero que empiece 2010 es él. La otra lucha del día, además de la de Barrichello y Vettel, era entre Mclaren y Ferrari. Los de las flechas de plata se llevaron el gato al agua y, pese a no puntuar, terminaron por delante. Hamilton ha dominado todo el fin de semana, y sin la avería hubiera estado muy cerca de la victoria, que sólo le hubiera podido disputar Vettel. Se tuvo que retirar y todos los ojos miraron a Kovalainen, que veía sobre sí un peso que no ha tenido en los dos años que lleva en el equipo. Se ha quejado el finlandés del trato de favor que recibe Lewis, y es una buena queja, pero una protesta tardía. Me molestan estas cosas: tragas durante dos temporadas para que te mantengan en el puesto y ahora que te buscan sustituto dices lo que todos sospechábamos. Sea como fuere, Heikki quedó fuera de los puntos pero por delante de Raikkonen, con lo que Ferrari llevará los dorsales 7 y 8 el año próximo. Los del 'Cavallino' no terminaron nada bien, como era de esperar. No niegan la evidencia: llevan muchos meses sin desarrollar el coche. El buen hacer de Kimi en la segunda mitad de año les ha mantenido en una lucha desigual. Fisichella no se adaptó en ningún momento al F60 y cuentan que se le pasa por la cabeza retornar a Force India. En Abu Dabi no metieron ningún coche en la Q3 y terminaron por detrás del décimo lugar en carrera. Un equipo en obras. También está aún en construcción el parque temático de Ferrari al lado del circuito de Yas Marina. No sé hasta qué punto les será rentable, pero me entra la risa cuando el presidente, Don Luca di Montezemolo, dice que todos los 'tifosi' deberían acudir. ¿Invitas tú? Montezemolo, por cierto, estuvo en la última carrera. Fue una carrera de gente importante. Estuvieron también Schumacher, Massa y Badoer. Y también otras personalidades como el rey de España, o Jean Todt, nuevo presidente de la FIA. Ya se habla de que perdonará a Briatore. Se podía adivinar. A Todt se le tiene cariño por lo que ha sido, pero presenta dudas. No creo que sea un nuevo aire para este deporte que está más que nunca en su historia necesitado de nuevos y buenos aires: hay mucho olor a podrido.
Jose Carlos de Celis |
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