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Las 1000 y las CRT, ¿El camino a
seguir?
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Dice un viejo refrán castellano que
"nunca llueve a gusto de todos" y como suelen pasar con estos
dichos, es una gran verdad. En 2012 MotoGP volverá a un límite de
1.000 cc de cilindrada, cosa que a unos les gusta y a otros no. En
mi humilde opinión, eso es algo que nunca debería haber cambiado,
pero como dice otro dicho, “doctores tiene la
iglesia”… y el tiempo ha demostrado que estos “Doctores” que
en su momento decidieron el camino a seguir, se equivocaron.
Lo curioso del caso es que ese cambio se llevó a cabo para reducir
los costes generales que cuesta afrontar una temporada al hacer
motos supuestamente más baratas y aumentar la seguridad del piloto,
por ser, en teoría motos menos potentes. A la postre el resultado ha
sido exactamente lo contrario. Las 800 actuales son prácticamente
igual de potentes a las 1000 de antes, por lo tanto su tecnología es
muchísimo más sofisticada (por lo que su costo se ha disparado) y
mucho más difíciles de llevar para el piloto sin ayudas
electrónicas.
En cuanto a su coste real, las motos oficiales no tienen un valor
definido, pero ¿sabes que un equipo satélite, como el de Gresini o
Cechinello, por una temporada con dos motos para dar asistencia a un
piloto como Toni Elías por ejemplo, pagan de alquiler (leasing) unos
tres millones de euros a la fábrica? Eso incluye solo las motos, los
motores y el asesoramiento técnico; las caídas y los gastos
estructurales del equipo van aparte. En definitiva, correr en Moto
GP cuesta un riñón, un huevo y la yema del de al lado.
Ese es el motivo de lo que ha pasado estos últimos años, con
quiebras y huidas por la puerta trasera de muchos equipos de Moto
GP, hasta quedarnos con parrillas de once o doce pilotos. ¡Estos
gastos archimillonarios, no hay Dios que los aguanten! Y no solo se
han ido al garete team privados que las pasan canutas en busca de un
patrocinador que sufrague los gastos a cambio de defender con más o
menos éxito su colores, también hace un par de años Kawasaki fábrica
dijo basta y para este 2012 Suzuki también causará baja.
¿Son las CRT la solución?
Las Claiming Rule Team,
¡joder con que nombre más raro han bautizado a este tipo de motos!
Quiere decir algo así como equipos que se comprometen a unas reglas
y condiciones. Y tal vez estas CRT sean la solución y el futuro.
Todavía están en fase de desarrollo y dependiendo de como evolucione
la cosa, la organización tiene la potestad de maniobrar y manipular
sus reglamentos.
Viendo el éxito cosechado en Moto2 tanto a nivel de
participación como de espectáculo, y lo que se espera de la futura
(ya presente) Moto 3, las CRT pretenden ser algo parecido en la
categoría reina. Básicamente serán motos con bastidores de
competición, propulsadas por motores derivados de la serie.
Técnicamente las Moto GP del 2011 han llegado tan
lejos como puedas imaginar en su evolución y complejidad mecánica, y
porque no decirlo, también en efectividad. Son rapidísimas y seguro
que las mejores motos de todos los tiempos. Pero las parrillas se
han quedado vacías y en los tiempos que corren, ha llegado la hora
de cambiar las tornas, frenar esa carrera tecnológica de dudosa
aplicación en futuros productos de serie y dar paso a motos de un
nivel tecnológico razonable y un coste sostenible. Hace poco
comentaba que prefiero ver carreras de treinta motos que ruedan en
1.45 a parrillas de doce motos con tres pilotos que son capaces de
rodar en 1.42 y el resto a 2, 3 o 4 segundos. Y sobre todo prefiero
ver luchas en cabeza y en todos los puestos de la clasificación,
luchas cerradas en grupo y por supuesto la incertidumbre de quien
será el vencedor entre cinco o seis pilotos. Vamos, más o menos lo
que sucede en Moto 2.
En principio la reglamentación de las CRT dice que
los motores pueden derivarse de serie, serán de cuatro cilindros,
1000 centímetros cúbicos de cilindrada y un diámetro máximo para los
pistones de 81 mm. Además se verán favorecidas por el reglamento
pudiendo utilizar más cantidad de gasolina (24 litros, mientras que
las oficiales solo pueden cargar 21 litros) y el doble de motores
permitidos por temporada. Para evitar que algunos fabricantes puedan
entrar “por la puerta de atrás” con motos de oficiales disfrazadas
de CRT, los miembros de la MSMA (Honda, Ducati, Yamaha, etc.)
podrían reclamar y quedarse con el motor de ese equipo por un precio
fijo de 20.000 euros. Como ha ocurrido en el pasado con normas
similares, podemos asumir que esto no ocurrirá nunca, que hay cierto
acuerdo de caballeros para no reclamar, pero el precio queda fijado.
Además, se ha sugerido que si algún motor CRT es sospechoso de
representar realmente una Moto GP «camuflada» de alguna marca, sería
inmediatamente reclasificada como prototipo perdiendo las ventajas
de las CRT.
Sobre este tema de las CRT he encontrado opiniones
para todos los gustos, para los ingenieros no representa ningún
desafío y piensan que las motos oficiales serán siempre superiores,
aunque claro, los reglamentos se pueden variar para que esto no
suceda. Espero que no pase como a principio de los años sesenta,
cuando MV Agusta campaba a sus anchas y apenas tenia competencia,
Jim Redman y Mike Hailwood gozaban de tal superioridad que en muchas
carreras llegaron a doblar a todos sus adversarios. Si embargo añoro
las carreras de la década de los ’80, con parrillas de casi cuarenta
pilotos, plagadas de motos carreras cliente, Suzuki RG, Yamaha TZ,
Honda NS y algunas otras preparaciones más o menos artesanales.
En esa época mi amigo Paco Rico, ganó el Campeonato
de España de 500 en el ’83, consiguiendo la victoria en las cuatro
carreras de las que constaba el campeonato ese año, Sevilla,
Guadalajara, Tarragona y Madrid en el circuito del Jarama, único
trazado permanente de ese año en España. Ganó sobre una Suzuki RG
500 carreras-cliente que compraron a Herron, el importador británico
de la marca y les costó tres millones de pesetas de la época. Una
moto cara, sin duda, teniendo en cuenta que en 1983 la moto más cara
de calle (la BMW K 100) costaba un millón de pesetas
aproximadamente.
El otro día he oído que Carmelo Ezpeleta, máximo
responsable de Dorna, la empresa organizadora del Mundial, ha dicho
que su objetivo con este tipo de motos es que a los equipos CRT les
salga la temporada sobre el millón de euros todo incluido.
Personalmente me sigue pareciendo muchísima pasta. Pero bueno, esto
es el Campeonato del Mundo y no deja de ser una sexta parte de lo
que costaba el año pasado.
El próximo día 31 de enero se abre el telón con los
primeros entrenamientos permitidos y programados oficialmente.
Veremos que pasa y por supuesto ya os contaré.
¿te ha gustado?

Reportaje: Mariano Urdin
Enero 2012
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